“Cuando no se tiene el coraje de vivir como se piensa, se termina por pensar como se vive”…Victoria Ocampo
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jueves 19 de marzo de 2009

Cosas que hacemos cuando tenemos visitas

  • Ponemos música a bajo volumen para que no retumben los ruidos extraños que a nuestro cuerpo se le antoja hacer (queda a su libre imaginación determinar a qué ruidos me refiero). Además, aunque intentemos comer tranquilos y demos bocados pausados, seguramente nos atragantemos o nos de un ataque de tos.

  • Siempre, absolutamente siempre, eso que estuvimos planeando toda la semana irremediablemente nos va a salir mal o bien, si lo que queríamos era mostrar el nuevo artefacto que nos comparmos, sencillamente, se va a empacar y olvidate de que funcione.

  • Está de más decir que por todos los medios intentamos ser cordiales, pero nos sale mal. Muy mal.
  • Aunque simulamos ser gentiles, somos chusmas y criticones: Observamos cuánto comen y cuánto toman nuestros invitados, para después, en familia, sacarles el cuero a dos manos. Pero claro, nos escudamos diciendo: “Yo tenía que mirar como se vaciaban sus platos para preguntarles si querían un poco más”.

  • En las reuniones del siglo XXI ya no hablamos de política porque sabemos que crea conflictos y disputas. Ahora armamos tópicos futboleros y llegamos a lo mismo, pero con más creatividad.

  • La culpa de todo la tiene el perro: Así uno de los sopencos que nos visitan vaya a acariciar al pichicho cuando está comiendo, la simple mirada del can hacia el dobolu nos habilita para lanzar un: “Boby quedate quieto”. Es obvio, si el perro huele a una visita, sale patada en el traste.

  • Siguiendo con el tema, a los perros les encanta hacernos quedar como auténticos mentirosos e idiotas ante el público. Muestra de ello es que en un asado se sienten cerca de la mesa anhelando que le tiren, aunque sea, un hueso pelado como si nunca antes hayan probado bocado. Otro ejemplo es cuando un visitante quiere darle una hojita de lechuga (por elegir un alimento). Vos le decís bien sobrador: ¡Por favor, este rottweiler no come ese tipo de verduras, jaja! Es seguro que el tarambana le arrima la hojita a la boca y el muy hipócrita can lo come sin masticar.

  • Otra fija: Serán tus hijos los que siempre se lleven el reto a causa de las estupideces de los niños de tus amigos (Idem perro).
    Si es cumpleaños y estás más o menos sobrio, en alguna de las fotos seguro que entra la torta.

  • Si hay chicos, no te concentrás en nada más que en donde apoyan sus sucias manitos.
  • Si hay ancianos, les mirás la postiza para ver si se les mueve cuando comen o hablan.

  • Al finalizar la reunión, seguramente te queden tres cosas: La alegría de haber tenido invitados, la mugre post visita y un par de copas rotas (cuyo contenido fue volcado sobre los 15 centímetros de alfombra que tenés en el comedor).

1 personas dejaron su comentario:

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Que bueno!!!!!

Un besote!