Buscan amor. Es lo primero que te dicen cuando se toca el tema. Quizás, la idea sea conquistarte, pero después dan unos terribles pasos en falso que te generan esas dudas que suelen aceptar como propias. Claro, ellos son los únicos que pueden sentirse confundidos. Si nos pasa a nosotras, es porque conocimos a otro o porque recordamos a un ex. Básico y recurrente.
Así es que comenzamos a marearnos, aunque ellos no quieran ni acepten. Todo esto lo digo con conocimiento de causa. Repito, si bien sólo fortifiqué una relación, el hecho de conocerse (sin existir un contacto físico) deja huellas. Desde mi punto de vista, el diálogo y la forma de hablar, escribir y gesticular, conmigo y con terceros, tiene un valor preponderante.
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| Siempre se tapan... |
Lo notás histérico, como si quisiera solamente cumplir con su "dudable" meta amorosa y listo, sin variaciones y entendiendo a la mujer como juguete que debe acompañar sus deseos. Quienes no lo aceptamos, recibimos vueltas, vueltas y más vueltas hasta que a la larga nos lanzan el famoso “dismissal” (o rechazo/ despido, en criollo). El "No" del hombre es diferente al de la mujer. Cuando nosotras lo decimos, es definitorio. Cuando lo dicen ellos significa: "Eso no lo hagas, más vale haceme caso".
A esta clase de hombres (a la que denomino "Los iguales", porque tienen tanto miedo que todo les da igual), no les podés decir “me gustás” porque piensan que les estás proponiendo casamiento. No les podés decir “quiero que seas mío” porque lo entienden como una actitud posesiva. No les podés mencionar la palabra “amor" porque les suena cursi. No tenés permitido llamarlos por teléfono ni ir a buscarlos a sus casas porque "siempre están ocupados" (rascándose la nariz, mirando alguna película pirateada o tratando de levantarse otra mina). El ego del muchacho de esta especie siempre debe ser superior al tuyo, por lo que no podrás tener una rica vida social (cuanto menos conocidos, mejor). Quieren una chica común y corriente que diga "sí" y "no" según sus apetencias. No te olvides de que sus amigos siempre tomarán las decisiones por ellos y cada palabra que digas será sometida a consulta popular. ¡Ah, y ojo! no los celes jamás porque es una "castración" inaceptable. Si se le tira una chica y lo besa, vos tranquila e inmutable (consejo: mientras tanto, mirá para otro lado que la vas a pasar mejor).
Insoportables: la historia se repite. No sé si antes me relacionaba de otra forma o qué, pero no me resultaba estridente. Reconozco que mi carácter varió un poco. En otra instancia de mi adolescencia era todavía más restrictiva. Ahora, ante una mirada o gesto que me demuestre un cierto interés, abro el juego y no tengo problema en decir lo que siento (¿eso asusta? Sí, y mucho. Para ellos es catastrófico. Decirles "me caés muy bien" y guiñar el ojo es similar a situarlos debajo de una horca).
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| No hay caso: no reaccionan. |
El procesamiento mental es simple: si no ofrece nada y pide mucho, no vale la pena perder los sueños y el sueño. Él es una egoísta y vos, si lo hacés, una dominada (duro pero cierto, excepto casos extremos). Más vale, que pase el que sigue y a este nabo, que lo cure Lola…
Dentro de mi cabecita, siempre definiré a estas personas como inmaduras por el simple hecho de no mirar más que a su propio ombligo y no hablar a tiempo. Este tipo de hombre, entiendo, no se abraza a las muestras de cariño que una les da. Quizás no se sienta merecedor o simplemente lo encuentre extraño (para descifrarlo existe la psicología). Mi más humilde consejo es que todo esto será raro hasta que se lo conozca. Es miedo es lógico, pero la cobardía, cuando afecta al otro, es hiriente.
Hay un paso más: como en todo momento temeroso, cuando se junta valor se pretende una segunda oportunidad. Pero...¡tarde piaste! Te vuelve a buscar, pide perdón o, si es muy orgulloso, opta por acercarse de la misma forma y empezar de cero. Lo que no sabe, supongo, es que ya estamos lejos aunque nos sentemos a su lado o nos riamos de sus gracias.
No muchachos. Sólo los hombres seguros se llevan la mejor parte. En primer lugar, HABLEN, cuenten lo que les sucede, aunque piensen que es bueno, es malo o simplemente una duda. Con justicia debo reconocer que como me encargo de revelar las malas experiencias, también he vivido otras muy buenas en las que me relacioné con gente muy sincera y que sin ánimos de hacerme sufrir, no tuvo pelos en la lengua y prefirió cortar las prematuras ilusiones antes de que sea tarde (pero lo favorable no garpa. Lo que pesa es el quilombo, dicen los mediáticos y les hago caso, jeje).
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| Un hombre seguro y protector. |









